El alma
Término
que procede del latín "anima" (soplo, aire, aliento) que, en sentido
más general, se utiliza para designar el principio vital de todo ser
viviente.
En las culturas primitivas, el alma se entiende sobre todo como principio vital, bien como algo distinto del cuerpo, bien como una parte del cuerpo. En algunas religiones antiguas, como el orfismo y algunas religiones orientales, el alma es un principio vital distinto del cuerpo y de carácter inmortal, admitiendo incluso la metempsicosis o transmigración de las almas.
En filosofía, el alma, además de concebirse como principio vital fue concebida como principio de conocimiento a partir de Platón. Desde Descartes pierde su carácter de principio vital y se identifica con el principio del conocimiento, con la conciencia de sí que tiene el ser humano. En la actualidad es un término en desuso, sustituido con frecuencia por el de "mente", que es entendido por algunos como algo distinto del cerebro y por otros como algo que no se puede distinguir de la mera actividad cerebral.
En las culturas primitivas, el alma se entiende sobre todo como principio vital, bien como algo distinto del cuerpo, bien como una parte del cuerpo. En algunas religiones antiguas, como el orfismo y algunas religiones orientales, el alma es un principio vital distinto del cuerpo y de carácter inmortal, admitiendo incluso la metempsicosis o transmigración de las almas.
En filosofía, el alma, además de concebirse como principio vital fue concebida como principio de conocimiento a partir de Platón. Desde Descartes pierde su carácter de principio vital y se identifica con el principio del conocimiento, con la conciencia de sí que tiene el ser humano. En la actualidad es un término en desuso, sustituido con frecuencia por el de "mente", que es entendido por algunos como algo distinto del cerebro y por otros como algo que no se puede distinguir de la mera actividad cerebral.
El alma y la
filosofía
El término “alma” tiene numerosos significados de
carácter religioso, teológico, filosófico, psicológico, etc. En la actualidad,
“alma” es usado preferentemente en contextos religiosos y teológicos, pues
tanto la Psicología como la Filosofía usan términos como “psique” o “mente”,
debido a las connotaciones derivadas de las tradicionales disputas acerca de la
relación entre el alma y el cuerpo.
A lo largo de la historia del pensamiento han destacado
clásicamente tres concepciones del alma:
- Un soplo, aliento o hálito, equivalente a la
respiración; cuando falta tal aliento, el individuo muere.
- Una especie de fuego; al morir el individuo,
este fuego -que es el calor vital- se apaga.
- Una sombra, presentida o de algún modo
entrevista durante el sueño.
En el mundo clásico, la primera interpretación de
alma como ánima, es la más común, aunque la segunda comparte con ella ese
concepto de “principio de vida”, y es por lo tanto similar en su significado.
Sin embargo, con el transcurrir del tiempo se impone en las especulaciones
filosóficas el concepto de un doble propio de cada uno de los hombres, que
puede salir incluso durante el curso de la vida.
Posteriormente, a lo mejor por influencia oriental,
se comenzó a creer que hay en cada hombre una realidad de orden divino, la cual
ha preexistido al cuerpo y perdurará tras la muerte y corrupción del cuerpo.
Representantes de esta nueva tendencia son el orfismo, Pitágoras o Empédocles.
El alma puede entrar en el cuerpo y salir de él, sin identificarse nunca
completamente con el cuerpo, que puede ser concebido como una especie de
cárcel, o sepulcro, del alma. La misión del hombre es liberar su alma por medio
de la purificación o de la contemplación.
Platón recogió estas ideas, defendiendo un dualismo
casi radical del cuerpo y el alma. El alma aspira a liberarse del cuerpo para
regresar a su origen divino y vivir entre las ideas, en el mundo inteligible.
El conocimiento es reminiscencia, pues el alma recuerda las ideas que había
contemplado puramente en su vida anterior.
Para Aristóteles el alma es la causa o fuente del
cuerpo viviente: “si el ojo fuera un animal, la vista sería su alma, pues la
vista es la sustancia o forma del ojo”. El alma es el ser y principio de los
seres vivientes, por cuanto esos ser y principio consisten en vivir. En el caso
del alma humana, el modo de operación principal es la racional, que distingue
esta alma de otras en el reino orgánico.
En el cristianismo se tendió a una espiritualización
y a una personalización del alma. Para los cristianos, el alma es el aspecto
espiritual de la persona. San Agustín rechaza la concepción del alma como
entidad material y subraya su carácter pensante. Todas las funciones del alma
(voluntad, memoria, etc.) lo son de una función principal, de una realidad
espiritual indivisa que se manifiesta por medio de lo que San Agustín llama “la
atención vital”.



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