jueves, 30 de noviembre de 2017
¿Qué tal anda tu autoestima?
Últimamente te sientes desanimado de lo que eres o te desagradas tú mismo?
Toma en cuenta estos consejos, ¡podrían ayudarte bastante!
Psicología del Adulto Mayor
Hablar de la psicología
del adulto mayor no es sencillo, porque los adultos mayores sin problemas no llegan a la consulta, las personas felices no tienen
historia y no necesitan ayuda para llegar a la madurez.
Esta
etapa no llega de improviso, la antecede la presenectud, y como todo proceso
tiene altibajos, ansias y temores, que pueden ser continuaciones de las etapas
anteriores o ser matices nuevos por los reajustes de esta misma etapa, y hay
quienes demuestran que es una adultez en plenitud.
Hay procesos
superficiales de comportamiento y otros vuelven a incidir como eco de lo que se
denomina fondo de la personalidad:
- Adaptación al medio, a la vejez: el
niño y el adulto joven buscan una adaptación al medio, no la adaptación a ser
niño o ser adulto joven, porque están en fase de crecimiento; en el caso del
adulto mayor, la alternativa es de morir prematuramente o envejecer... lo que
supone doble esfuerzo: adaptarse al medio más hostil y con menor número de
posibilidades para sus capacidades personales y vitales; y, un esfuerzo para
adaptarse a la vejez como situación estable, con el cambio o desaparición del
sentido de la vida propia.
- Cambios en la relación con los objetos
anteriores:
No se entiende por
objeto lo inanimado, también a las personas; la persona que llega a este nivel
de madurez tiene que aceptar las realidades deficitarias: disminución de la
memoria reciente y aumento de la memoria de evocación o nostalgia; reducción de
la curiosidad intelectual, fatiga en el trabajo, disminución sensorial, motriz;
todo esto perturba la vida habitual, y ahora tiene que crear una nueva
comunicación y valoración para adaptarse a la nueva realidad; ha de dar a los
objetos otro valor, otra dimensión; ha de buscar la gratificación o salida a
sus tensiones o encontrar otras formas o renunciar a ello.
Rasgos psicológicos: se
manifiestan rasgos que habían estado ocultos tras los mecanismos de una
actividad creadora o de defensa, en ambos sexos, y la personalidad se vuelve
frágil, vulnerable por los agentes físicos y por el medio social; las
resistencias son menos enérgicas y los sentimientos pueden centrarse en el
temor.
Algunas manifestaciones negativas son:
- Aislamiento: se
adopta actitud de ausencia con todo lo que sucede alrededor, solamente se
adentra en la situación cuando algo afecta a sus intereses personales.
- Apegamiento a sus bienes: conserva
todo, en la postura permanente de retener, ese comportamiento en el fondo es
una regresión a etapas infantiles, entrando así los mecanismos emotivos de la
autoridad, poder, dominio, sentir que se es; es tratar de mantener la propia
identidad; una explicación de por qué algunos padres no son capaces de
compartir con sus hijos aún cuando sea conveniente. La fuerza del deseo de
poseer es más fuerte que la lógica.
- Refugio en el pasado: al
disminuir el proceso fisiológico y ser menor la memoria de fijación y aumentar
la de evocación, la vida se llena de recuerdos; es forma de revalorizar el
pasado en el presente, el protagonista se siente joven al revisar hechos que le
permiten acaparar la atención de los demás.
- Reducción de sus intereses: la
vida le enseñó a ser realista y esto unido a la dificultad de asumir la
complejidad de las nuevas opciones posibles, hacen que se limite el mundo al
ámbito de lo que puede controlar; al tiempo que disminuye la capacidad de
agresión, conserva los intereses que puede manejar y que suponen una fuente de
satisfacción.
- Negarse
al cambio: Al enfrentarse con los esfuerzos de adaptación, aparece un temor
consciente de rechazo al cambio y traslado a una nueva situación, lo que lleva
a una depresión profunda porque los mecanismos de defensa para sobreponerse son
limitados, a la vez que así limita aún más.
-
Agresividad y hostilidad: Cuando se presenta la necesidad de reacomodar
a las personas y cosas, aparece como recurso y puede ser la única posibilidad
de refugio para mantener intocable y estable el “yo”.
Tres emociones presiden la vida del ser
humano: el miedo, la cólera y la ternura; que en cada etapa de la vida
adquieren diferentes matices, que se modifican en función del objetivo de la
tendencia de cada una en el momento concreto.
El Alma, La Filosofia
El alma
Término
que procede del latín "anima" (soplo, aire, aliento) que, en sentido
más general, se utiliza para designar el principio vital de todo ser
viviente.
En las culturas primitivas, el alma se entiende sobre todo como principio vital, bien como algo distinto del cuerpo, bien como una parte del cuerpo. En algunas religiones antiguas, como el orfismo y algunas religiones orientales, el alma es un principio vital distinto del cuerpo y de carácter inmortal, admitiendo incluso la metempsicosis o transmigración de las almas.
En filosofía, el alma, además de concebirse como principio vital fue concebida como principio de conocimiento a partir de Platón. Desde Descartes pierde su carácter de principio vital y se identifica con el principio del conocimiento, con la conciencia de sí que tiene el ser humano. En la actualidad es un término en desuso, sustituido con frecuencia por el de "mente", que es entendido por algunos como algo distinto del cerebro y por otros como algo que no se puede distinguir de la mera actividad cerebral.
En las culturas primitivas, el alma se entiende sobre todo como principio vital, bien como algo distinto del cuerpo, bien como una parte del cuerpo. En algunas religiones antiguas, como el orfismo y algunas religiones orientales, el alma es un principio vital distinto del cuerpo y de carácter inmortal, admitiendo incluso la metempsicosis o transmigración de las almas.
En filosofía, el alma, además de concebirse como principio vital fue concebida como principio de conocimiento a partir de Platón. Desde Descartes pierde su carácter de principio vital y se identifica con el principio del conocimiento, con la conciencia de sí que tiene el ser humano. En la actualidad es un término en desuso, sustituido con frecuencia por el de "mente", que es entendido por algunos como algo distinto del cerebro y por otros como algo que no se puede distinguir de la mera actividad cerebral.
El alma y la
filosofía
El término “alma” tiene numerosos significados de
carácter religioso, teológico, filosófico, psicológico, etc. En la actualidad,
“alma” es usado preferentemente en contextos religiosos y teológicos, pues
tanto la Psicología como la Filosofía usan términos como “psique” o “mente”,
debido a las connotaciones derivadas de las tradicionales disputas acerca de la
relación entre el alma y el cuerpo.
A lo largo de la historia del pensamiento han destacado
clásicamente tres concepciones del alma:
- Un soplo, aliento o hálito, equivalente a la
respiración; cuando falta tal aliento, el individuo muere.
- Una especie de fuego; al morir el individuo,
este fuego -que es el calor vital- se apaga.
- Una sombra, presentida o de algún modo
entrevista durante el sueño.
En el mundo clásico, la primera interpretación de
alma como ánima, es la más común, aunque la segunda comparte con ella ese
concepto de “principio de vida”, y es por lo tanto similar en su significado.
Sin embargo, con el transcurrir del tiempo se impone en las especulaciones
filosóficas el concepto de un doble propio de cada uno de los hombres, que
puede salir incluso durante el curso de la vida.
Posteriormente, a lo mejor por influencia oriental,
se comenzó a creer que hay en cada hombre una realidad de orden divino, la cual
ha preexistido al cuerpo y perdurará tras la muerte y corrupción del cuerpo.
Representantes de esta nueva tendencia son el orfismo, Pitágoras o Empédocles.
El alma puede entrar en el cuerpo y salir de él, sin identificarse nunca
completamente con el cuerpo, que puede ser concebido como una especie de
cárcel, o sepulcro, del alma. La misión del hombre es liberar su alma por medio
de la purificación o de la contemplación.
Platón recogió estas ideas, defendiendo un dualismo
casi radical del cuerpo y el alma. El alma aspira a liberarse del cuerpo para
regresar a su origen divino y vivir entre las ideas, en el mundo inteligible.
El conocimiento es reminiscencia, pues el alma recuerda las ideas que había
contemplado puramente en su vida anterior.
Para Aristóteles el alma es la causa o fuente del
cuerpo viviente: “si el ojo fuera un animal, la vista sería su alma, pues la
vista es la sustancia o forma del ojo”. El alma es el ser y principio de los
seres vivientes, por cuanto esos ser y principio consisten en vivir. En el caso
del alma humana, el modo de operación principal es la racional, que distingue
esta alma de otras en el reino orgánico.
En el cristianismo se tendió a una espiritualización
y a una personalización del alma. Para los cristianos, el alma es el aspecto
espiritual de la persona. San Agustín rechaza la concepción del alma como
entidad material y subraya su carácter pensante. Todas las funciones del alma
(voluntad, memoria, etc.) lo son de una función principal, de una realidad
espiritual indivisa que se manifiesta por medio de lo que San Agustín llama “la
atención vital”.
El psicólogo que experimentó con un bebé para probar su teoría
John B. Watson el padre del conductismo estaba seguro de que era posible moldear la conducta de un ser humano para conseguir los mismos resultados que cuando se trabaja manualmente con una vasija de cerámica. A partir de refuerzos, recompensas y castigos, el psicólogo sostenía que cualquier individuo podía convertirse en lo que sus mentores desearan, sólo hacía falta imprimir disciplina y prestar especial atención a la relación entre los estímulos y la respuesta del individuo en cuestión.
Con esto en mente y siete años después de escribir los principios que los llevarán a desarrollar su teoría en la psicología tal como la ve el conductista, "consiguió" a un niño al que llamó Albert B. un pequeño de once meses que, sin saberlo, se sometió a un experimento que habría de pasar a la historia de la psicología con tantas críticas como aplausos.
Los objetivos de Watson al realizar estos experimentos buscaban la respuesta de tres preguntas básicas:
¿Puede condicionarse a un niño para que le tema a un animal que aparece simultáneamente con un ruido fuerte?, ¿se transferirá tal miedo a otros animales u objetos inanimados?, y ¿cuánto persistirá tal miedo?
La primera fase consistía en descubrir si el menor ya poseía una carga condicionada (miedo previo) frente a alguno de los objetos que posteriormente le fueron presentados y el resultado fue negativo. Entonces inició el verdadero experimento: A la vez que se le presentaban objetos blancos (empezando por una rata), detrás de él sonaba un ruido estruendoso. La curiosidad natural de Albert le hacía intentar alcanzar al roedor que se movía frente a él, pero cada vez que lo tocaba, Watson martilleaba una lámina de metal, provocando la molestia y el desconcierto del pequeño. Después de repetir en distintas ocasiones la misma conducta, surgieron los primeros resultados. Albert comenzaba a mostrar disgusto cuando veía a la rata y fruncía el ceño.
Días más tarde, el condicionamiento parecía adoptado. Albert lloraba de sólo ver a la rata, objeto que había asociado con el ruido fuerte. La primera respuesta estaba asentada. Más tarde,
Watson confirmó su segunda duda luego de que logró transferir el disgusto a objetos igualmente blancos, a los que el niño rechazó de la misma manera, como un perro, un conejo o una máscara de Santa Claus.
Watson filmó distintas etapas del experimento y meses después fue despedido de su puesto en la Universidad John Hopkins entre la polémica de su trabajo. El proyecto sólo pudo responder a la segunda pregunta y el proceso de descondicionamiento nunca se llevó a cabo.
Sin embargo, una pregunta extra motivó a la comunidad científica a descubrir una respuesta que no fue planteada por Watson: ¿qué fue del protagonista del experimento?
El pequeño Albert murió 5 años más tarde a causa de hidrocefalia congénita sin ninguna relación comprobable con el experimento que protagonizó; no obstante, su identidad aún es un misterio. El experimento de Albert es uno de los ejemplos arquetípicos de la psicología y un tema de debate sobre la ética científica aún en nuestros días, a pesar de que demostrara resultados parciales, una pregunta surge: ¿tiene derecho la investigación científica a experimentar con criaturas vivas para su progreso?
"Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger -médico, abogado, artista, hombre de negocios e incluso mendigo o ladrón- prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados".
John B. Watson
Psicología Educativa
Psicología
educativa:
Definición y
objeto de estudio
La
psicología educativa es una subdisciplina de la psicología que se encarga de estudiar las formas en
que se lleva a cabo el aprendizaje humano, especialmente en el contexto de los
centros educativos. La psicología educativa analiza los modos en que
aprendemos y enseñamos y trata de aumentar la efectividad de las distintas
intervenciones educativas a fin de optimizar el proceso. También trata de
aplicar los principios y leyes de la psicología social a las instituciones y
organizaciones educativas.
Dicho
de otro modo, el objeto de estudio de la psicología educativa es el aprendizaje
de los estudiantes y los distintos aspectos que modulan su desarrollo
cognitivo.
Psicología
educativa para mejorar el aprendizaje
En
el contexto escolar, la psicología educativa investiga los mejores métodos y planes de estudio que permitan
mejorar el modelo educativo y la gestión de los centros.
Siendo
su objetivo la mejor comprensión de los elementos y características que influyen
en el aprendizaje durante la infancia, la adolescencia, la adultez y la vejez, los psicólogos educativos son los
encargados de elaborar e
implementar distintas teorías sobre el desarrollo humano que ayuden
a comprender los distintos procesos y contextos en que se produce el
aprendizaje.
El papel de los psicólogos educativos
Los psicólogos educativos (o educacionales) son los
encargados de analizar las diversas características de cada estudiante. Esta
conciencia sobre las diferencias individuales de los alumnos sirve
para tratar de potenciar el desarrollo y el aprendizaje de cada uno de ellos,
reflejándose en la inteligencia, la motivación, la creatividad y las habilidades comunicativas, entre otros
aspectos.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
John B. Watson
John B. Watson, junto a Iván Pávlov, fue uno de los personajes más importantes del condicionamiento clásico y forma parte del conductismo, una de las corrientes más destacadas de la psicología.
Pese a que el condicionamiento clásico nace gracias los experimentos del fisiólogo ruso Iván Pávlov, que se interesó por los reflejos de salivación en perros, Watson lo introdujo en Estados Unidos donde tuvo un gran impacto en el sistema educativo americano.
Nació en Greenville en 1878 y falleció en Nueva York en 1958. Estudió en la Universidad de Chicago y se graduó en 1903. Escribió muchos artículos científicos, uno de los primeros llamado Educación animal: un estudio experimental sobre el desarrollo psíquico de una rata blanca, en correlación con el crecimiento de su sistema nervioso”. En este artículo describe la relación entre la mielinización del cerebro y la capacidad de aprendizaje en los roedores.
Watson trabajó en la Universidad John Hopkins durante 14 años, y allí realizó una gran cantidad de experimentos sobre el aprendizaje de las aves. Aunque su carrera como académico fue corta, su legado ha sido muy debatido durante casi un siglo. Watson ayudó a definir el estudio del comportamiento y la psicología como ciencia, y enfatizó en la importancia del aprendizaje y la influencia del contexto en el desarrollo de los seres humanos.
Fue un conductista radical, un antimentalista, y, como tal,criticó a Sigmund Freud y el psicoanálisis, ya que afirmaba que el estudio de la conciencia y la introspección no tenían cabida en la psicología como ciencia. La psicología según Watson, solo tenía sentido a través de la conducta observable y medible, y por eso, sus experimentos se realizaban en el laboratorio, donde podía manipular el entorno y controlar el comportamiento de sus sujetos.
Las aportaciones de Watson al conductismo se deben a sus experimentos de condicionamiento clásico, un tipo de aprendizaje que implica respuestas automáticas o reflejas, y que se caracteriza por la creación de una conexión entre un estímulo nuevo y un reflejo ya existente. Es decir, es un tipo de aprendizaje según el cual un estímulo neutro, que no provoca una respuesta, llega a poder provocarla gracias a la conexión asociativa de este estímulo con el estímulo que normalmente provoca dicha respuesta.
John Watson se inspiró en las investigaciones del psicólogo ruso Ivan Pavlov, pero, además, pensó que el condicionamiento clásico también explicaba el aprendizaje en los humanos. Watson tenía claro que que las emociones también se aprendían mediante la asociación condicionada, por lo que las diferencias en el comportamiento entre humanos eran causa de las distintas experiencias que cada uno vivía. Este es el mecanismo más frecuente de adquisición de fobias, un fuerte miedo irracional que sufren algunas personas como consecuencia de que asocian experiencias negativas a la presencia de alguna cosa (arañas, payasos, altura, etc)
martes, 28 de noviembre de 2017
¿De verdad relaja el mar?

El efecto relajante del mar ha quedado reflejado en el arte, la decoración de hogares e incluso en la elección del lugar para pasar las vacaciones, pues es el entorno preferido por más personas para relajarse.
Existen varias razones para ello. Una es el color: el azul ejerce un efecto tranquilizador.
El psicólogo británico Nicholas Humphrey, demostró en un experimento con monos, que estos preferían entrar en un recinto pintado de azul ( se estabilizaba su presión arterial y disminuía su ritmo respiratorio, además, que los bebés se calman con más facilidad bajo una luz de esa coloración) que en otro de tonos rojos; lo cual sugiere que algunas de estas sensaciones son innatas.
La neurocientífica Shelley Batts, sugiere, que el sonido de las olas se acompasa con nuestra respiración, esto contribuye en gran medida a relajarnos, y el psicólogo Philippe Goldin, nos recuerda una interesante relación: el océano, el líquido amniótico y el cerebro tienen, en esencia, una composición similar.
Esta predisposición, explicaría por qué nos quedamos como atontados ante el movimiento de los peces que nadan en una pecera o un acuario. Investigadores británicos de las universidades de Plymouth y Exeter y el National Marine Aquarium han comprobado que contemplar este espectáculo también es bueno para la salud: ralentiza el ritmo cardiaco, reduce la tensión arterial y mejora el estado de ánimo.
Fuente: Colado, P.
Muy Interesante: ¿De verdad relaja el mar?
Fecha de consulta: 28/Noviembre/2017
https://www.muyinteresante.es/curiosidades/preguntas-respuestas/de-verdad-relaja-el-mar-731491922141
lunes, 27 de noviembre de 2017
El sarcasmo te hace más creativo.
El sarcasmo no siempre es bien recibido en la sociedad, sobre todo por aquellas personas que son más sensibles.
Una nueva investigación de la Escuela de Negocios de Harvard (EE.UU.) sgiere que los procesos involucrados con el inicio y expresión posterior de un comentario sarcástico pueden llegar a mejorar la creatividad y el funcionamiento cognitivo del que lo ofrece como quien lo recibe.
Los investigadores quisieron examinar los efectos de éste en la creatividad, contaron con la participación de 300 hombres y mujeres cuya creatividad se puso a prueba mediante la realización de diversas tareas tras decir o escuchar algún comentario de carácter sarcástico. También se contó con un grupo de control al que se pidió sinceridad en sus valoraciones, en vez de sarcasmo.
Los resultados fueron: Aquellos que exteriorizaron los comentarios así como quien los recibió, eran 3 veces más creativas que el grupo de control.
"Hemos encontrado que el sarcasmo puede estimular la creatividad, la generación de ideas, soluciones ideas o problemas que son nuevos y útiles. Como Oscar Wilde creía, el sarcasmo puede representar una forma inferior de ingenio, pero nos pareció que sin duda canaliza una forma superior del pensamiento”, explica Li Huang, coautor del estudio.
Los investigadores esperan que los resultados ayuden a mirar el sarcasmo desde una perspectiva menos negativa.
Fuente: Romero, S.
Muy Interesante: El sarcasmo te hace más creativo.
Fecha de consulta: 27/Noviembre/2017
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